Empresas cubanas comenzaron a utilizar una variante del sistema operativo de “software libre” Linux como alternativa a Windows, considerado en la isla como un instrumento de dominación tecnológica de su enemigo Estados Unidos.
Según el semanario oficial Trabajadores, varias empresas del Estado adoptarían “Nova”, la adaptación cubana de Linux. Cuba ve el uso de Linux como una cuestión de seguridad nacional.
La mayoría de las computadoras de la isla usan copias piratas de Windows, cuya licencia no puede ser adquirida en Cuba debido al embargo comercial estadounidense de 1962.
A diferencia de los programas comerciales, los códigos de programación de Linux son de libre acceso y pueden ser modificados por los usuarios para adecuarlos a sus necesidades.
El anuncio de que Linux comenzaría a ser utilizado por las empresas estatales cubanas coincide con un momento de aparente enojo de las autoridades cubanas con el Gobierno del presidente estadounidense, Barack Obama.

